La improvisación está relacionada no solo con la actividad artística (música y otras formas de arte) sino como una llave que abre la puerta de la creatividad.

Por Valeria Casal Passion
La improvisación no es privativa de los artistas sino incluso una actitud y posición ante la experiencia vital. Improvisar es combinar elementos, asumir el riesgo de crear, implica a un sujeto creador y una posición lúdica (posibilidad de jugar) incluso en lo cotidiano.
¿Qué implica ser un improvisador?
- poseer una actitud lúdica
- concentración, práctica y habilidad
- animarse a correr riesgos
- entregarse al hacer
- poder crear con otros
Algunos grandes improvisadores han sido: Da Vinci, Beethoven, Mozart, Kandinsky, Miró, entre otros. En música se relaciona la improvisación con el jazz, pero no es el único estilo ni forma de arte en la que se experimenta la improvisación, de hecho improvisar podría significar un “no estilo definido” o el propio estilo. La improvisación implica aquello que traemos (aquella música, sus fragmentos y sonidos que nos han constituido), los elementos captados del contexto (un silencio, un sonido, una textura, ritmo), el decir improvisado de otro (la posibilidad de hacer con otros). Es asumir una posición hacedora, es movimiento y devenir.
La improvisación radica en el juego y el juego puede ser improvisación, aunque la actividad lúdica puede también requerir un orden. La improvisación es composición en tiempo real.
Hay expertos músicos improvisadores, lo que requiere práctica y técnica.
En lo cotidiano para quienes no son artistas o improvisadores expertos es acercarse a un elemento elegido y asumir el riesgo de hacer. Hablar también implica improvisar y así en tanto lenguaje improvisamos en música, danza (que deviene de lo musical) y otras formas de arte. Improvisar es crear y co-crear: con y en el contexto y con otros en un tiempo que da marco a esa creación en tiempo real.
No se improvisa cualquier cosa o improvisar no significa “hacer cualquier cosa”. La improvisación, aunque libre, tendrá que ver con nuestro contexto, tendrá que ver con nuestra historia; en relación a la música, estará relacionada a nuestra historia sonora. Implica nuestros procesos inconscientes, permitirá un lazo o la actualización, materialización de esos procesos. Improvisar es poner el cuerpo en un tiempo y un hacer. Tendrá que ver con el tiempo pasado, lo actualizado o actual y estos en relación a un tiempo futuro, en ese instante inmediato posterior: planificación de lo que se quiere expresar. 
La improvisación puede poseer una estructura. El juego de la improvisación será la asociación o combinación de sonidos, palabras, colores, movimiento…expresión.
Las neurociencias consideran también la improvisación ligada a la creatividad, la cual no viene dada por las musas sino que implica una experiencia que estaría relacionada con la corteza prefrontal media, la cual se activa cuando se improvisa mientras permanecen inactivas las áreas dorsolaterales de la corteza prefrontal relacionadas con el control de la conducta. A su vez el improvisar libera  dopamina (llamada la mensajera del placer) y norepinefrina, transmisores nerviosos. El lenguaje también es una forma de improvisación, el hablar implica combinar sonidos, palabras componiendo frases únicas y espontáneas.
La improvisación implica diversas redes neuronales y brinda la posibilidad de crear y desarrollar nuevas redes, lo cual reviste importancia para los procesos de salud y los procesos de enfermedad en las personas. La actitud creadora se transforma en salutogénica (generadora de salud) cuando se transfiere a todas las instancias de la vida cotidiana.

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