Lo sonoro, constitutivo y formante de la subjetividad, está presente en el desarrollo desde la vida intrauterina, la primera infancia y todo el ciclo vital hasta la vida adulta.
La musicoterapia en adultos mayores y personas con demencias es un proceso de re-subjetivación.


De Valeria Casal Passion

Desde las primeras etapas de la vida lo sonoro, lo corporal y lo musical forman parte de la constitución subjetiva, fundantes y basamento de la interacción con los primeros vínculos tempranos, el resto del entorno, durante el desarrollo posterior y formante de la subjetividad durante la vida adulta.  
Teniendo en cuenta estos aspectos la musicoterapia, ejercida por un musicoterapeuta habilitado, promueve un abordaje integral en la vida adulta durante los procesos de salud o procesos de enfermedad.
A.S. está en una etapa avanzada de la enfermedad de Alzheimer, la comunicación verbal con él es dificultosa debido a su trastorno en lenguaje y el resto de las funciones. Permanece mayormente con los ojos cerrados y parece despertar ante la escucha de “Core´ngrato” cantado por Luciano Pavarotti.
“No creo que pueda hacer mucho ya por R. A.”, dice su esposo. Pero R.A. despliega sus manos en el piano, aunque escasamente puede armar una frase y presenta diversa sintomatología neuropsiquiátrica. R.A. padece Demencia por Cuerpos de Lewy. “Para Elisa” de Beethoven surge y sus dedos se despliegan suavemente y ciertamente en las teclas del piano. R.A. estudió piano hasta su juventud.
Lo sonoro, aquello captado y transformado en una representación mental subjetiva y significativa, aquella improvisación, interpretación instrumental, conforma  el acervo cultural, la emergencia/evocación de lo que ha constituido al sujeto, el advenimiento en ese instante de lo que ha construido la subjetividad desde las etapas más tempranas. Es la expresión sonoro musical.
Lo sonoro y lo musical conforman una experiencia emotiva, corporal, cognitiva, psíquica. Algunos pensadores refieren que la música es un lenguaje universal. Lo sonoro otorga pertenencia e identidad, conforma lo individual.
Más allá del reconocimiento de piezas musicales que “despierten” la memoria en adultos mayores y personas con cuadros demenciales,  parámetros musicales como el ritmo y el impacto en la movilidad y la motricidad, melodías y su consecuencia en el lenguaje, otros; pensar simplemente a la música como una herramienta que favorece o un recurso utilizado en beneficio, es un reduccionismo. Sí posee impacto en redes neuronales, en funciones cognitivas y motoras, pero es mucho más que ello. El musicoterapeuta que trabaja con adultos mayores y personas con deterioro cognitivo y demencias, actualiza en el encuentro intersubjetivo aquello que conforma a ese sujeto desde las etapas primeras, durante su desarrollo posterior hasta la vida adulta.
¿Ya no hay sujeto en la Demencia? ¿El sujeto ha perdido su “yo”? “No creo que pueda hacer mucho por R.A.”, decía su esposo. La identidad de R.A., su subjetividad se manifiesta a través de la música y confirma la certeza de que un paciente con Demencia no es un objeto, no ha perdido su identidad y su “yo”.  Durante el proceso musicoterapéutico muchas veces los pacientes parecen regresar de un letargo, la música brinda integridad al “yo”, les provee un anclaje; los recuerdos y la emoción pueden surgir, inclusive el paciente puede en ese instante registrar a un otro y su entorno.
En pacientes que han sido músicos persisten las habilidades musicales, ya que se conserva la memoria de procedimiento  cuando otras habilidades se han perdido y en pacientes no músicos se observa la reacción emocional y evocativa. El baile implica la memoria y la actividad motriz, sensación de mismidad y registro del propio cuerpo y del otro. El mismo registro ocurre con el ritmo en el cuerpo o la percusión de instrumentos individual o colectiva.
El paciente puede evocar parte de su historia a través de canciones y melodías conocidas. A. S. menciona a su padre a través de los tangos, solo a través de la música sobreviene su nombre y los recuerdos persisten posteriormente, evoca así parte de su historia.
De esta manera al proceso musicoterapéutico conforma un proceso de re-subjetivación.

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