Todos los Organismos Internacionales consideran a la enfermedad de Alzheimer como una epidemia a escala mundial. La proyección de aumento de casos es alarmante. Intervenir globalmente es urgente. La musicoterapia aporta su saber y práctica científica a las personas con deterioro cognitivo y demencia, su familia y cuidadores.


Por Valeria Casal Passion.
Se estima que 500.000 personas tienen demencia en Argentina, aunque el número es estimado ya que ante la ausencia de un Plan Nacional, en nuestro país no hay estadísticas certeras.
Reviste una situación urgente y necesaria que los gobiernos coloquen como primordial en su agenda a la enfermedad de Alzheimer. A su vez ADI (Alzheimer’ s Desease International) en su informe anual, realiza una profunda reflexión sobre la hiperespecialización que existe en la actualidad en la atención de las personas con demencia y la urgencia de modificar los sistemas atencionales y de salud pública.
Es necesaria una mirada global, de contexto, participativa  de todos los agentes de salud quienes deben estar involucrados a fin de detectar tempranamente, evaluar la posible sintomatología y dar curso a los tratamientos pertinentes.
“En las últimas décadas hemos sido protagonistas y testigos de varias transformaciones que, como seres humanos, nos han afectado cultural, social y subjetivamente. Persiguiendo la concreción de los ideales impuestos por la cultura actual,  la concepción de ser humano ha cambiado por completo.
Como profesionales tratantes y seres inmersos en la cultura,  advertimos que los cuerpos viejos y déficits orgánicos y cognitivos devuelven la insoportable imagen de la pérdida. La persona mayor se transforma entonces en marginal de los nuevos preceptos, víctima del edadismo o estigma de la vejez.
Nuestro que-hacer profesional intenta devolverles otra imagen, otra respuesta…La persona mayor según este paradigma se transforma en ser obsoleto, ya que no podría alcanzar los ideales sociales de hiper-rendimiento físico e intelectual.
Concebir a las personas que llegan a nuestros consultorios como sujetos, parte de la mirada de quien los asiste. En este aspecto oponemos y diferenciamos  sujeto de cosa y  procesos de subjetivación al de cosificación…(1) Nuestro quehacer profesional es un proceso, un transcurrir, un tratamiento que debiera reconocer al sujeto en la demencia,  donde en su discurso sonoro delinea algo de sí, donde el musicoterapeuta ejerce una escucha de ese decir.
Un sujeto que padece una demencia no es una sumatoria de órganos a cuidar.

Nuestra Ley 27153 de Ejercicio Profesional en la Argentina en su artículo segundo enuncia: “A los efectos de la presente ley, se considera ejercicio profesional de la musicoterapia, en función de los títulos obtenidos y del ámbito de su incumbencia, a la aplicación, investigación, evaluación y supervisión de técnicas y procedimientos en los que las experiencias con el sonido y la música operen como mediadores, facilitadores y organizadores de procesos saludables para las personas y su comunidad”.
La Musicoterapia   debe ser ejercida por profesionales matriculados y habilitados como tales. No se trata simplemente de la aplicación de música a través de auriculares o equipos de reproducción de sonido. Es necesaria la presencia de un profesional tratante habilitado que ejerza una escucha y un desempeño ético de la musicoterapia.
A tal fin el musicoterapeuta tiene en cuenta la subjetividad, historia personal/musical, acervo musical/cultural y contextual creativo de cada usuario, el musicoterapeuta en una trama interrelacional ejerce la escucha, pone en juego y se presta al hacer, la expresión, atendiendo a la identidad de la persona, luego a la memoria y otras funciones.

(1) Casal Passion y otros. Fragmento del Trabajo Póster: presentado y seleccionado para su publicación por la Asociación Argentina de Salud Mental en el II Congreso Argentino de Salud Mental.

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