En la República Argentina los musicoterapeutas son los únicos profesionales habilitados a ejercer la musicoterapia.
Por Valeria Casal Passion.


La enfermedad de Alzheimer y otras demencias son en la actualidad una pandemia a nivel mundial. Los trastornos cognitivos y las demencias conforman la mayor causa de discapacidad y dependencia en el adulto mayor. Es válida la preocupación e interés de profesionales de diversas disciplinas, familiares, cuidadores y otras personas del entorno de los pacientes.
En diversos países, profesionales independientes, Organizaciones no Gubernamentales, Asociaciones y otros organismos, llevan adelante programas destinados a estas personas. En la actualidad desde España se brinda a distancia un programa de atención y formación que tiene como objetivo la utilización de terapia musical, dietas musicales, a través de un dispositivo MP3 y auriculares para la atención de personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. La formación está orientada a cualquier persona que desee realizarla: profesionales de diversas disciplinas, familiares de pacientes, cuidadores, enfermeros,  recepcionistas y personal de maestranza de Instituciones, entre otros. El método es de público conocimiento y mediante el cumplimiento de la formación habilitaría a utilizar lo que han dado en llamar: herramienta terapéutica.
En diversas redes que han llegado a Argentina, personas de nuestro país se han mostrado interesadas en esta formación. A tal fin es pertinente recordar que en la República Argentina la musicoterapia posee una Ley de Ejercicio Profesional, la 27.153, que la regula y conforma un marco legal que protege los derechos de profesionales y de las personas usuarias y a su vez advierte la posible incurrencia de un delito penal a quien obvie la mencionada ley. Es un musicoterapeuta el profesional habilitado a ejercer tal “terapéutica”. Los interesados en ejercer la musicoterapia en nuestro país, deben realizar la carrera universitaria de grado que se brinda en varias Casas de Estudio del territorio nacional.
A su vez la utilización de estimulación y entrenamiento auditivo, el uso de la música y/o músicas modificadas, dieta sensorial sonora y musical, programas de escucha musical terapéutica a través de auriculares, expone a los destinatarios a posibles severos daños en su salud. Obviar la presencia de un profesional habilitado quien lleve adelante el tratamiento y lo supervise es poner la salud del usuario en riesgo, vulnerando sus derechos.
Ocasionalmente cuidadores o personas del entorno del paciente realizan escuchas musicales u otras intervenciones referidas a lo sonoro musical. éstas y otras intervenciones relacionadas deben ser supervisadas por el profesional idóneo y habilitado a tal fin: un musicoterapeuta.
Cierto es que la música está asociada a recuerdos concomitantes, los cuales no siempre son agradables y a su vez la música no siempre activa, empodera, como tampoco es una herramienta o recurso complementario o no farmacológico.
Lo sonoro es fundante, está presente constitutivamente en la experiencia subjetiva, desde y durante la primera infancia, toda la evolución y el desarrollo hasta la vida adulta. La música es proceso, producto de la interacción de lo humano y su  contexto, es identitaria en tanto que construye identidad.
La música y los sonidos pueden despertar bellos recuerdos, bellas emociones propias, y también pueden despertar lo opuesto. La/El musicoterapeuta se encuentra a la escucha de un decir, de aquello que ha sido constitutivo y aún construye, re-construye a un sujeto, su memoria y su identidad.
Los procesos referidos a la salud relacionados con experiencias musicales y sonoras requieren ser ejercidos por quienes poseen los conocimientos, matriculación y experiencia especializada adecuada.
En la República Argentina los musicoterapeutas son los únicos profesionales habilitados a ejercer la musicoterapia.
Cabe recordar los siguientes artículos de la Ley 27.153, de Ejercicio Profesional de la Musicoterapia en Argentina:

ARTíCULO 5° — El ejercicio profesional de la musicoterapia sólo está autorizado a las personas que posean:

a) Título de licenciado en musicoterapia, expedido por universidades nacionales, provinciales, de gestión estatal o privada, debidamente acreditadas;

b) Título de musicoterapeuta, expedido por universidades nacionales, provinciales, de gestión estatal o privada, debidamente acreditadas. Cuyos planes o títulos se encuentren vigentes al momento de la aprobación de la presente ley;

c) Título de musicoterapeuta o de licenciado en musicoterapia otorgado por universidades extranjeras revalidado en el país. Los profesionales extranjeros con título en musicoterapia contratados por instituciones públicas o privadas con fines de investigación, docencia y asesoramiento no estarán autorizados al ejercicio independiente de su profesión, debiendo limitarse a la actividad para la que fueron contratados o convocados.

ARTíCULO 9° — Las personas que sin poseer título habilitante ejercieren la profesión de musicoterapeuta o licenciado en musicoterapia reglamentada en los términos de la presente ley, serán penalmente responsables en los términos de los artículos 208 y 247 del Código Penal, sin perjuicio de otras responsabilidades que pudieren corresponder en virtud de cualquier otra normativa dictada por las jurisdicciones locales.

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